Prognatismo mandibular o clase III

Qué es el prognatismo mandibular y cómo tratarlo

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El prognatismo mandibular, también llamado maloclusión Clase III, es uno de los problemas bucodentales más poco frecuentes pero, a la vez, más molestos que existen.

Dificulta bastante el día a día de los que lo padecen, ya que puede llegar a dificultar la masticación, el habla y la respiración, y, además, es  antiestético. Pero tranquilos, porque tiene solución. En este artículo os contamos cómo tratar prognatismo mandibular.

¿QUÉ ES EL PROGNATISMO MANDIBULAR?

Puede que nunca hayáis oído hablar del prognatismo mandibular porque es muy poco frecuente en seres humanos, sólo un  3% de la población lo tiene. Se trata de un  desarrollo excesivo de la mandíbula inferior que hace que esta quede más adelantada que el maxilar superior.

Si este adelanto no es muy exagerado, puede que simplemente se identifique como un rasgo peculiar, un mentón algo adelantado que confiere carácter. Pero en muchos casos sí es un problema, como mínimo a nivel estético.

Y también puede resultar especialmente problemático durante la edad infantil, cuando el niño está adquiriendo hábitos, ya que un prognatismo pronunciado puede llevarle a hablar mal y a otros problemas.

Prognatismo mandibular o maloclusion de Clase III

CAUSAS DEL PROGNATISMO MANDIBULAR

El prognatismo mandibular es poco frecuente, y puede darse de nacimiento o aparecer a medida que la persona va creciendo. Cuando se trata de una malformación innata, es decir, que ya aparece en el bebé, normalmente se trata de algo hereditario, a veces relacionado con afecciones como el síndrome de Crouzon o el síndrome de nevo de células basales.

Sin embargo, si el adelantamiento de la mandíbula se produce durante la etapa de crecimiento, puede deberse a distintas razones, las más importantes de las cuales son:

  • La pérdida temprana de los molares temporales, en cuyo caso la respiración bucal o un posicionamiento indebido de la lengua ayudan a empeorar el problema.
  • Enfermedades del crecimiento relacionadas con un mal funcionamiento de la hipófisis, como la acromegalia o el gigantismo. En ese caso, el prognatismo puede ser la primera llamada de atención para descubrir ese problema subyacente, si aún se desconoce.

POSIBLES CONSECUENCIAS

Aunque el problema más evidente del prognatismo facial es estético, lo cierto es que ésta maloclusión también conlleva otros problemas.

  • Tener la mandíbula adelantada implica que los dientes inferiores queden por delante de los superiores, y eso dificulta la correcta masticación de los alimentos e incluso puede que impida cerrar correctamente la boca.
  • Si es de nacimiento o se manifiesta desde una edad temprana, puede dificultar el aprendizaje de la pronunciación de los distintos fonemas, causando problemas en el habla. El ceceo es típico de esta patología.
  • El paciente puede tener dolores de cabeza o de mandíbula por el esfuerzo de masticar o de hacer otras tareas cotidianas.
  • El hecho de que los dientes no encajen perfectamente puede llevar a que estos reciban un exceso de roce y se desgasten. Eso los hará más propensos a caries, más frágiles y más sensibles.
  •  El prognatismo puede tener también efectos sociales y psicológicos adversos, especialmente en niños. Los niños con esta deformación suelen tener problemas de socialización, así que la desaparición de la misma aumenta su autoestima, su sociabilidad y su bienestar.

CÓMO TRATAR EL PROGNATISMO MANDIBULAR

Como vemos, la mandíbula proyectada hacia delante no es solo un problema estético, sino que puede ser síntoma de otros males más amplios y tener consecuencias en la salud bucodental del paciente.

Por tanto, se trata de algo que hay que intentar solucionar en cuanto se detecta. Sin embargo el tratamiento difiere según se trate de niños o de adultos, ya que en los primeros la mandíbula aún se está formando.

TRATAMIENTO DEL PROGNATISMO MANDIBULAR EN NIÑOS

Corregir el crecimiento aumentado de la mandíbula durante la niñez y la adolescencia es más sencillo, ya que el prognatismo infantil puede tratarse casi siempre con una combinación de técnicas de ortodoncia interceptiva.

Sin embargo, para que eso sea posible es muy importante la detección precoz del problema. Si logramos detectar el crecimiento anormal de la mandíbula cuando aún se está produciendo, podremos frenar el crecimiento mandibular y estimular el del maxilar superior.

En esta etapa no se valorará la posibilidad de la cirugía, sino que se usaran aparatos de ortodoncia. Si el prognatismo es leve, probablemente baste con usar una mentonera durante un tiempo para  devolver la mandíbula a su lugar.

En cambio, si el prognatismo no se detecta hasta la adolescencia, será más complejo de solucionar, ya que el hueso se habrá consolidado, y probablemente una cirugía ortognática sea la mejor opción.

No obstante, este procedimiento no es aconsejable hasta finalizado el crecimiento óseo, entre los 16 y los 18 años. Antes, se puede aplicar una ortodoncia correctiva para minimizar el problema antes de entrar al quirófano. Y es que siempre es mejor dejar lo mínimo posible a la cirugía.

Una vez los huesos tienen la posición y el tamaño adecuados, se procede a corregir la posición incorrecta de aquellos dientes que se hayan visto afectados por el prognatismo. Para ello hará falta la colocación de brackets o alineadores dentales, dependiendo del método aconsejado por el ortodoncista.

TRATAMIENTO DEL PROGNATISMO MANDIBULAR PARA ADULTOS

En el caso de que el prognatismo mandibular deba corregirse en la edad adulta, la ortodoncia puede no ser suficiente ya que los huesos ya están completamente formados. Podría ser necesaria la participación de un cirujano maxilofacial.

Éste realizará una cirugía llamada ortognática, cuyo propósito es recuperar la simetría del rostro.

La cirugía ortognática es una operación quirúrgica consistente en dividir la mandíbula o maxilar del paciente para corregir su posición, recolocándola y fijándola al resto de la estructura ósea con clavos y placas de titanio.

Obviamente, se trata de una operación compleja para la que se usa anestesia general y que requiere de la hospitalización del paciente, ya que la técnica dura una media de 2 horas y luego hay unas horas de recuperación.

Una de las grandes ventajas de esta cirugía, en todo caso, es que no deja cicatrices visibles, cosa que sin duda es un plus si la razón de optar por ella es estética.

Recuerda que con las revisiones en edades tempranas se pueden evitar complicaciones que luego son más difíciles de tratar. Pide tu cita en nuestra clínica privada de ortodoncia en Valladolid con la doctora Isabel Alonso.